Acoso las 24 horas del día

Siempre hemos oído hablar del acoso escolar al cuál cada vez más estudiantes de instituto se ven sometidos a él.

Es un problema que preocupa y que, pese a la ayuda de diversas organizaciones que intentan ayudar a sus victimas, no deja de crecer.

 

Y, ¿cómo es posible su incesante crecimiento? Las nuevas tecnologías tienen la culpa respuesta.

 

Un chico o chica que era acosado en las aulas, al salir de éstas podía dejar (en cierto modo) su pesadilla atrás, pero ahora esto es imposible.

Es imposible debido a que niños (sí, niños; hablemos con propiedad) que apenas tienen 11 años tienen total libertad y fácil manejo con las redes sociales, además de poder tener acceso a estas en cualquier momento y lugar con la ayuda de los smartphones (¡todavía me sorprendo cuando veo a niñas de apenas 10 años con smartphones más caros que mi sueldo mensual!).

En el increíble mundo de esos padres que creen que otorgando esa libertad a sus hijos, logran que estos sean más competentes, no existiendo ni límites ni fronteras, yo sólo soy una mosca cojonera.

La sociedad resta in pasiva, casi ajena a todo este calvario por el que muchos adolescentes de todo el mundo tienen que lidiar cada día.

Pero es entonces cuando se da el caso de una joven como Amanda Todd, que durante 3 años estuvo sufriendo de abusos constantes tanto en el colegio como en Internet, que decide acabar con su vida, no pudiendo más con su soledad. Es entonces, y sólo entonces, cuando el mundo se para y decide recapitular.

[Por si todavía resta alguien sin saber la historia de esta chiquilla, podéis ver en este enlace el vídeo que ella mismo colgó en Internet contando a través de tarjetas su historia días antes de suicidarse haciendo clic aquí].

A destacar del vídeo: I have nobody… I need someone…=( My name is Amanda Todd… [no tengo a nadie… Necesito a alguien…=( Mi nombre es Amanda Todd]

 

Nada más que decir ante estas palabras…

 

¿Cómo se puede llegar hasta este extremó? ¿Por qué se permitió tal abuso? ¿Cuánta gente más ha de suicidarse para que reaccionemos?

No miréis para otro lado mientras leéis esto, tan culpable es el que abusa como el que ignora el abuso y, peor aún, el que ve el abuso y no hace nada al respecto. ¡DESPRECIABLE! Es la única palabra que se me viene a la cabeza a la hora de calificar la mierda de sociedad que hemos creado entre TODOS.

¿Es ahora cuando la gente quiere ayudar a Amanda Todd? ¿De qué le va a servir a ella ya?

Algunos me dirán que esto puede servir para que se impongan nuevas leyes o se capture a la escoria que abusa de las personas de esta manera…

Sinceramente, ¿Es esta la solución? ¿O es solo un parche que ponemos en la herida, que sabemos que no la curará, pero que nos hace sentir mejor?

El problema no es ni la tecnología, ni la educación, ni las leyes. No podemos culpar a la policía de no actuar a tiempo o como nosotros esperamos.

 

¡NO!

 

El problema está en las personas. En los que abusan. En los que permiten que abusen. En los que no hacen nada al respecto.

El problema está en la falta de valores de las personas.

Hay que actuar contra el abuso desde el minuto 0. No dejar pasar ni un segundo más, porque todos sabemos cual será el desenlace final…

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