Barcelona antigua, Barcelona invisible

En esta entrada quiero descubriros algunos detalles que para la mayoría de ojos pasan desapercibidos pero que, si se para un momento a ver, se descubren historias, anécdotas y lugares escondidos por toda Barcelona.

Pocos barceloneses saben que la catedral de Barcelona tiene 250 gárgolas o que en el año 1350 Pedro el Ceremonioso prohibió que hubiera prostíbulos a menos de cuarenta pasos de las iglesias próximas a las Ramblas.

¿De dónde viene la tradición de celebrar las victorias del FC Barcelona en la Rambla de Canaletas? Pues, según el libro 1001 curiosidades de Barcelona, tiene su origen en las oficinas del desaparecido periódico ‘La Rambla’, que tenia por costumbre escribir las noticias de última hora en una pizarra situada en la calle, los curiosos se paraban a leerlos y si les interesaban lo suficiente compraban el periódico. Además, sorprenderá saber que en uno de los vitrales de la basílica gótica de Santa María del Mar hay grabado un escudo del FC Barcelona, porque este club patrocinó la reconstrucción de la vidriera en 1974.

 

Se dice que en el nº 2 de Paseo Colón es donde vivió Cervantes en su visita a Barcelona y, hoy día se conserva de forma intacta igual que en el siglo XVI.

La calle Petons (Calle de los Besos) recibe ese nombre porque ese era el último lugar donde los condenados a la horca podían acudir para poder despedirse y dar un beso a sus familiares y amigos.

En la biblioteca masónica privada Arús, en el número 26 del Paseo de Sant Joan, sobrevive una estatua de la libertad de dos metros de altura, que es la más pequeña de las tres copias originales de finales del siglo XIX que hay en el mundo.

En el edificio número 35 de la Rambla de Catalunya se rodó la película “REC” y que dentro hay un conjunto escultórico que, misteriosamente, no figura en los planos de la finca. 

 

Si se observa con detenimiento la torre derecha que está detrás de la Catedral se podrán ver unos caracoles.

Existe una leyenda con picardía sobre el tema.  Ésta dice que el maestro constructor de la Catedral tenia una esposa que le ponía los cuernos y al esculpir los caracoles quiso indicar que conocía la infidelidad de su mujer y que él se permitía ponerle unos cuernos aún más grandes (en forma de escultura claro).

Aunque la verdad es que los caracoles se colocaron en recuerdo de la plaga sufrida en el s. XVI mientras se edificaba el templo y que quedó plasmado en su escalera, así como también en el campanario y las archivoltas del portal de Santa Eulalia.

 

Como muchos ya sabréis, el 11 de septiembre de 1714, a las 5 de la mañana, Barcelona era atacada por las tropas franco-castellanas de Felipe V por el sector de la Ribera. Después de la derrota de Barcelona, obligaron a los propios barceloneses a demoler sus casas (3000 viviendas) para poder construir la ciudadela militar en su proximidad. Muchos barceloneses murieron defendiendo su ciudad y muchos de ellos fueron enterrados en el antiguo cementerio parroquial de Santa María del Mar, hoy conocido como Fossar de les Moreres. Como recuerdo de aquel hecho histórico, el Ayuntamiento instaló un “pebetero” con una llama en recuerdo de los caídos durante el asedio.

En la época medieval era normal que no todo el mundo supiese leer o escribir. Para anunciar o indicar algo comúnmente se recurría a los dibujos o  representaciones gráficas de aquello que se quería indicar. En el barrio del  Borne, una de las barriadas más importantes en la  Barcelona medieval, todavía es posible contemplar una cara de una mujer que indicaba la cercanía de un prostíbulo. La cara o “carassa” en catalán dio nombre a la calle donde está situada.

En la misma plazoleta de Sant Felip Neri encontramos la iglesia barroca del mismo santo. Lo que más destaca de toda su fachada es que está repleta de agujeros. Estos orificios que empañan la belleza del lugar son los recuerdos de un mal pasado. En ese lugar una treintena de niños murieron el 30 de enero de 1938 bombardeados. Las marcas de la metralla han quedado como cruel testimonio y así seguirá, pues la iglesia no se reformará.

Entre la Catedral y el Palacio Real Mayor existe una construcción renacentista del s. XVI, el Palau del Lloctinent. Este palacio se construyó mientras se derribaba el antiguo barrio judío, cosa que hizo que se aprovecharan piedras de derribo del barrio. Esto ha hecho que hoy día podamos contemplar piedras con inscripciones judías en el actual palacio.

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